Mecanismo innovador para que pequeños caficultores accedan a un café y un mercado de calidad

Mecanismo innovador para que pequeños caficultores accedan a un café y un mercado de calidad

 

-Entrevista a Milton Alexander Luna Moreno, técnico en cadenas de valor, Acugolfo- Nuestro socio en El Salvador, Acugolfo, logró apalancar fondos que han puesto en marcha un mecanismo innovador de mercado inclusivo. Pequeños caficultores en la zona oriental del país pudieron mejorar la calidad de su café y recibir el premio de un precio especial. El incentivo de mejores precios motivó a los productores para adoptar buenas prácticas que lograron una mayor calidad del café. Esta innovación culmina un proceso de años en los que Acugolfo ha colaborado con diferentes iniciativas de CRS en la mejora de las prácticas agrícolas y el acceso a mercados diferenciados.  Las prácticas, que perseguían la recuperación de los rendimientos afectados por la Roya, la resiliencia de las comunidades y la restauración de suelo y agua; hoy han permitido el acceso a un café y un mercado de calidad para un sector de la caficultura que tradicionalmente no accedía a estos beneficios.

Ahora le damos la palabra a Milton Alexander Luna Moreno, uno de sus protagonistas, que nos explica  esta experiencia:

 

Buscábamos cómo podían acceder a un mercado formal

Estos incentivos nacieron a raíz de unos fondos que le fueron transferidos a Acugolfo a través de un proyecto de Fairtrade que llegaban para financiar y apalancar un mecanismo de compra de café a los productores. Nosotros, hacía un tiempo que veíamos la necesidad de apoyar a estos caficultores que no tienen un mercado formal y buscábamos cómo podíamos encontrar el mecanismo para que ellos no entregaran su café a un beneficiador que se lo compraba a precio de bolsa, como tradicionalmente se ha hecho, mientras ellos desconocían cómo se vendía su café y la calidad que ellos tenían. Al final, se les pagaba lo mínimo de lo que el mercado pudiera pagarles. En base a esto, se gestionó este fondo que transferimos a la cooperativa San Carlos Dos. La idea era que ella pudiera administrarlos de tal manera que comprara el café a los pequeños productores de café de la zona; pero con el compromiso de que, dependiendo de la calidad de café que tuviera el productor y el precio al que se vendiera, un 60% del valor total de la venta regresara al productor.

Fue importante todo el trabajo articulado con la cooperativa, pues ella fue la empresa tractora que ayudó a procesar todo este café, a comprar este café. Y también su disposición para que pudiéramos entregar al productor la utilidad que él tuvo. Otras empresas de la zona lo que hacen es quedarse con esa utilidad y no reintegrar nada al productor.

Empezamos a difundir la noticia de que íbamos a comprar café y se iba a reintegrar la totalidad de la venta

Para comenzar a promocionar este mecanismo con los productores en el territorio, empezamos a difundir la noticia de que íbamos a comprar café. En un primer momento íbamos a pagar a precio de bolsa, a precio de mercado, pero después, dependiendo de la calidad que obtuviera su café, del precio de venta, se iba a reintegrar la totalidad de la venta.

Esto era algo innovador. Nadie en la zona oriental había tenido experiencias de esta magnitud: que a un productor se le pague su café en la totalidad, según precio de bolsa y luego se le pague su reintegro.

Les explicamos que para accesar a un buen precio debían de hacer ciertas prácticas

Le explicamos a los productores que, si querían accesar a un mejor precio, debían de hacer ciertas obras y prácticas de manejo, como la cosecha selectiva. Los productores no lo hicieron en un 100% del área de su finca; sino que decidieron hacerlo en una porción. No es fácil, por ejemplo, recolectar el café solo maduro; por esta razón decidieron hacerlo solo en una pequeña porción. Porque, a fuerza de ser sinceros, la gente tenía un poco de desconfianza. No sabían si lo que estábamos planteando iba a ser cierto, porque era demasiado bueno para ser cierto. Surgió un poco la desconfianza y empezaron haciéndolo con pequeñas cantidades de lo que tenían en su finca.

Han podido corroborar que sí se puede lograr acceder a mejores precios

Cuando ellos ya entregaron su café, la cooperativa les pagó con el fondo que nosotros le transferimos y luego cada café de cada productor era procesado por aparte en la cooperativa San Carlos. Después se cató el café y, en base a la calidad que nos dio, se ofreció a diferentes clientes.

Hubo cafés que se compraron como microlotes y así fue como a cada productor, dependiendo de la calidad, se le hizo el reintegro de su café. Hubo productores que obtuvieron más del doble del precio por su café, con respecto a la forma tradicional que se hace en la zona y que es, normalmente, la que se hace en el país y en todo Centroamérica.

A los productores se les hizo el reintegro después de que se hizo la venta de café. Y ahora ellos han podido corroborar que sí se puede lograr acceder a mejores precios; pero siempre y cuando se hagan las cosas bien.

Hemos despertado en ellos esa mentalidad de que pueden mejorar sus precios de venta por su café. Y es importante para nosotros. Como institución, el mayor logro es despertar la mente de estos productores: meterles en esta dinámica de ventas por calidad. Y que sepan ellos que hay alternativas, que no sólo están las tradicionales; sino que hay otras formas innovadoras con las cuales ellos pueden acceder a mercados diferenciados y pueden tener mejores precios.

 

 

 

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