Los rastrojos son un invitado de lujo para la agricultura resiliente

Los rastrojos son un invitado de lujo para la agricultura resiliente

¿Sabías qué los rastrojos nos ayudan a ser más resilientes con los climas extremos? ¿Has visto que tus ganancias en la cosecha crecen si no los quemas y los dejas cubriendo los suelos? Conoce más sobre ello a continuación. 

 


Los rastrojos, un recurso de los agricultores 

Contrario a lo que muchos piensan, los rastrojos son elementos valiosos para los agricultores, ayudando a mejorar la rentabilidad y asegurar las cosechas. De ahí que la peor práctica es quemarlos, pues corta los ciclos naturales, incorpora más Dióxido de Carbono (CO2) a la atmósfera y contamina el aire con cenizas. El CO2  es un producto de la combustión y su concentración en la atmósfera contribuye al calentamiento global al generar el efecto invernadero, causa de los cambios climáticos que experimentamos.  

La quema también mata los microorganismos del suelo y elimina la función nutritiva del suelo. Peor aún, al quemar los rastrojos el suelo queda descubierto y altamente vulnerable a la erosión, con la consecuente pérdida de la fertilidad y el principal capital productivo.  

Hay varias maneras de utilizar los rastrojos de las cosechas según el producto y el propósitoDe ellas, la mejor forma de disponer de los rastrojos es esparcirlos en la parcela para que cumplan por lo menos tres funciones esenciales para el ciclo productivo: 

  1. Proteger el suelo de la erosión; 
  2. Mejorar la infiltración y la retención de humedad, para regular el ciclo del agua; 
  3. Propiciar la biodiversidad de la micro y macrobiota del suelo, mejorando los contenidos de materia orgánica y la fertilidad. 

 Todo esto redunda en una mayor rentabilidad para el agricultor. 

 

Fotografía 1. En el valle del Évora (Sinaloa, México) no se quema: #EnSinaloaElRastrojoVale.
Foto tomada de: https://idp.cimmyt.org/en-el-evora-no-se-quema-ensinaloaelrastrojovale/

 

La “camisa del suelo” o cómo funciona la cobertura del suelo con rastrojos 

Como cobertura el rastrojo es, en primer lugar, “la camisa del suelo que reduce su calentamiento, propiciando una temperatura más agradable, manteniendo la humedad para fomentar una mejor nutrición de las plantas que sembramos. 

Además, en el punto de encuentro entre los rastrojos y el suelo, gracias a esa humedad y al mismo calor del sol de los rastrojos, se produce una acción microbiana que propicia que los millones de bacterias que hay en el suelo descompongan gradualmente el rastrojo, el que se va incorporando como nutrientes de las plantas de forma permanente. Los beneficios de esto son múltiples: entre otros ayuda a mantener o recuperar los equilibrios naturales, sostiene la fertilidad natural del suelo, y mejora su porosidad y capacidad de infiltración. En resumen, es uno de los principales factores para mantener suelos saludables y a la larga reduce los gastos en fertilizantes y enmiendas del suelo. 

Pero otra razón de por qué es importante, es que cuando los rastrojos cubren el suelo evitamos la evaporación directa y logramos que las plantas de nuestro cultivo tengan humedad disponible para hacer su fotosíntesis para luego retornar el agua a la atmósfera no por evaporación pura, sino que por evapotranspiración, es decir la pérdida de humedad después de la transpiración, que complementa la evaporación desde el suelo, habiendo cumplido su función que fortalece el ciclo hídrico. O sea que el agua, que siempre va a regresar a la atmósfera, cuando lo hace por la evapotranspiración regresa después de ejercer una función productiva de fibra madera y frutos. La agricultura con rastrojos mejora la productividad hídrica y fortalece el ciclo del agua. 

Otra función de los rastrojos en el suelo es inhibir el crecimiento de lo que llamamos malezas o arvenses, pues les limita la entrada de luz y calor, reduciendo costos del control de malezas.  

 

Fotografía 2. Rastrojo cubre bien el suelo para los nuevos cultivos. Foto por Carlos Andrés Zelaya/CRS.

 

¿Dónde se manejan los rastrojos, quienes lo hacen? 

Hay muchos ejemplos exitosos del uso de rastrojos para mejorar la salud del suelo. En el Valle del Évora, Sinaloa, México, un territorio equivalente a la extensión territorial de los departamentos de La Paz y Comayagua (Honduras), con la cooperación del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), está en marcha un programa para adoptar su uso en 95 mil hectáreas, con el fin de eliminar las quemas e incendios y mejorar la fertilidad y la capacidad de infiltración del suelo. En el estado de Guanajuato, México, el CIMMYT también colabora para convertir 145 mil ha a la agricultura de conservación, con el manejo de rastrojos a la vanguardia, con el fin de “reducir costos de producción y mejorar la calidad y fertilidad del suelo”1. 

También en el corredor seco centroamericano se ha difundido la práctica de conservar el rastrojo 

En lugares como San Isidro (Choluteca, Honduras) y Yalagüina (Madriz, Nicaragua), esta práctica ha ayudado a recuperar la producción de maíz, pues, debido a la aridez, se habían inclinado a producir solo sorgo, un grano de menor demanda para consumo humano. Ahora que manejan suelos saludables con retención de humedad, han podido asegurar las cosechas de maíz y así producir un grano de mayor demanda. La humedad también les sirve para producir frijoles en la postrera. 

 

Fotografía 3. Donde el suelo está cubierto se mantiene la humedad y mejora la materia orgánica. Foto por CRS Honduras.

 

 

Los efectos de esta práctica, que elimina la quema, con el tiempo tiene efectos importantes en los paisajes productivos, tal es el caso del sur de Lempira en Honduras, donde la eliminación de las quemas agrícolas y la conversión de la mayoría de los municipios en municipios verdes ha tenido un impacto general en el paisaje y en la recuperación de la agricultura como medio de vida. De rendimientos de alrededor 12 quintales de maíz por manzana en 1988, se ha llegado a registrar alrededor de 100. Don Alfredo Monge de La Virtud, Lempira, recuerda cómo cuando quemaban solo cosechaba unos 12 qq de maíz, ahora que no quema y maneja los rastrojos y otras prácticas de la agricultura de conservación su producción es de 180 qq.  

Durante la sequía de 2018, que fue una canícula que afectó al corredor seco, que alcanzó 45 días en el Valle de San Jerónimo, en el municipio de Guarita, Lempira, productores como Audelio Mejía lograron cosechas reducidas pero sin perder, debido al manejo de la humedad del suelo con el rastrojo y buenas prácticas de fertilización. A Audelio se le redujo el rendimiento de 70 a 50 qq/mz. Quienes no manejaron rastrojos tuvieron pérdidas totales.

Fotografía 4. Las prácticas ASA se apoyan en un aprendizaje colaborativo. Foto por Carlos Andrés Zelaya/CRS.

 

Ganar-ganar 

Entonces, cuando practicamos el manejo los rastrojos esparcidos sobre el suelo como cobertura solo podemos ganar, pues redunda en reducción de costos, aumento de producción, resiliencia ante fenómenos extremos, y mantener nuestro capital suelo, puras ganancias económicas. Esto invalida el argumento de que se quema por reducir costos. Se quema por falta de conocimiento de cómo la naturaleza funciona a nuestro favor cuando nosotros trabajamos a su favor.

ASA, como parte de CRS, ha publicado ampliamente sobre la práctica del manejo de rastrojos, se puede encontrar más información en los siguientes enlaces: 

 

También se puede leer otras publicaciones de la FAO y el CIMMYT, entre otros, que sirvieron para escribir este blog: 

 

 

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